Microbiota y lactancia materna
Microbiota y lactancia materna
La lactancia materna es un proceso biológico que ocurre primordialmente después del parto. Durante la lactancia, la madre produce leche en las glándulas mamarias, y esta leche es transferida al bebé a través del pezón durante la succión. (Salguero, 2024)
La leche humana es el estándar de la alimentación para el recién nacido debido a sus fuentes de factores biológicos y nutrimentales que aportan una nutrición completa para el desarrollo y protección del lactante. Es un fluido vivo que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del lactante a medida que éste crece y se desarrolla. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación con leche humana de forma exclusiva los primeros seis meses de edad y continuar hasta mínimo dos años con una adecuada alimentación complementaria al cumplir los seis meses. (Perez PF, 2007)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé y continuar con la lactancia materna complementada con alimentos sólidos hasta los dos años o más. (Salguero, 2024)
En el principio de investigaciones sobre la leche humana se creía que era un fluido libre de bacterias, con el paso del tiempo, se reconoció que contenía diferentes bacterias que se correlacionan con las encontradas en el tracto gastrointestinal de la madre y además en las heces del lactante, esto ha llevado a comprender el papel de la microbiota en la leche humana. (Méndez-León, 2022)
En promedio al día un lactante mayor ingiere alrededor de 800 ml de leche humana de la cual se recibe entre 105 y 107 bacterias benéficas, cuya principal función es incluir un mayor desarrollo inmune a través de ligandos microbianos (moléculas que son producidas por microorganismos, como bacterias y virus, y que pueden activar o modificar la respuesta del sistema inmunitario del huésped), metabolismo y absorción de nutrientes, función de barrera intestinal y estimulación del eje intestino-cerebral o también en el desarrollo del lactante. (Méndez-León, 2022)
Conclusión
La microbiota intestinal temprana establecida durante la lactancia materna juega un papel fundamental en el desarrollo y la maduración del sistema inmunológico del bebé. La presencia de microorganismos beneficiosos contribuye a la educación y la tolerancia inmunológica, la protección contra patógenos, el desarrollo de barreras intestinales, la producción de metabolitos beneficiosos y la regulación de la inflamación. Todo esto es esencial para promover una respuesta inmunológica equilibrada y una salud óptima a lo largo de la vida del bebé. (Salguero, 2024)
Referencias:
- Méndez-León, ,. S.-Q.-A. (2022). Lactancia materna y microbiota. Revista Médico-Científi ca de, E61 – E65.
- Perez PF, D. J. (2007). Bacterial imprinting of the neonatal immune system: lessons from maternal cells? National Library of Medicine, 724 – 732.
- Salguero, E. S. (2024). Establecimiento del microbiota. Acta Pediatr Mex, S27-S32.
